miércoles, diciembre 05, 2018

Dulces

Ya te veo con plan de vida
con dos vástagos bonitos
con cocina quirófano
con amor eterno, encerrado, exclusivo
submarino y con el aire contado.

Te veo con todas las intervenciones estéticas
que tenías programadas para después de mi auto exilio
sonríes con gesto de comercial de pasta de dientes
y no sé distinguirlo entre falso o cierto.

Te veo contenta con una felicidad relajada.

No quedaron huecos en nuestras historias públicas
cosa que se previno con la ausencia de registro fotográfico.

No quedaron huecos.

No quedaron las noches de ausencia cohabitada.

Te veo corriendo contenta
ahora de día
bajo un sol que no quema
y una brisa que no levanta el polvo
sobre tierra fresca que no hace lodo
y árboles de buena sombra que nunca obstruyen el camino.

Te veo durmiendo de noche
entre pisos que brillan reflejantes
clausurando toda sombra
en cuartos tranquilos, en silencio
silencio cómodo como de latidos
o árboles meciéndose
o gatos que respiran confianzudos.
También te veo entre ruidos que sí te dan placer
como los del sexo de amor eterno, conceptivo
con tu sonrisa de muela a muela.

Te veo siendo tú
aprovechándote, sintiéndote feliz,
allá.

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