miércoles, septiembre 26, 2018

Charcos

Mejor partamos del fracaso,
asumamos nuestras vidas finitas
y su destino de erosión.

Sin anticipar,
como cuando se contrae el cuerpo
previo a un choque que no sucede,
quiero soltar mis pasos en este charco
sin saber si es precipicio.

¿La confianza que exige evidencia
es algo más que rendición de cuentas o vigilancia?

Confianza por omisión y
presunción de inocencia.

El suicidio
siempre válido como camino más corto y cierto
en esta sociedad de recompensas finales
que antepone el orgasmo al sexo
la saciedad al gusto
comer a cocinar.
Es decir, que antepone el producto al proceso y
el destino al trayecto.

No sé
si los procesos bioquímicos cerebrales «de la felicidad»
son causa o consecuencia
y no me importa.

Sentiré.

Me divertiré.

Sufriré.

Y mi pie sigue sin tocar fondo en el charco
volteo arriba y veo ya pocos rayos
de luz que atraviesen la superficie del agua
no siento asfixia
y con sólo relajarme floto a lo más alto,
tomo aire
me vuelvo a sumergir.

Especulo que en el fondo se siente más.

jueves, agosto 16, 2018

Rino

No quiero ser protegido así
cuando mis números sean pocos,
no me encierres,
no me obligues a coger y multiplicarme.

Busca quién vive de mis huesos,
quién negocia con mi muerte.

Si mi cadáver lo abandonan casi completo,
por mi peso y dimensiones,
¿qué súper poder dará mi cuerno?

Hoy me extingo
mi prole nunca será,
y si es, será incestuosa y no diversa
las enfermedades nos hallarán
o cualquier virus tendrá banquete.

Tus esfuerzos tendrían que haber sido
no ahora, de arca de Noé,
sino cuando corríamos en grupos
y corríamos con esperanza, vida y futuro.

sábado, junio 23, 2018

Ahí

Ahí le encargo el país a los que tienen manos y voz
que en quince minutos empiezan a jugar veintidós millonarios
al otro lado del mundo a que patean una esfera.

Ahí le encargo el cielo
y los árboles a los que aún respiran
que nos ensucien el aire hasta quedar ciegos.

Les encargo el agua a los que tienen dignidad.

¡Y el despojo se lo encargo
a los que me venden el agua embotellada,
las flores de plástico,
el amor territorial,
las fronteras, sus campos de concentración y pasaportes!

¡Eh, pero no se lleven mi fútbol ni mi tele!
¿¡Por qué nadie hace nada!?
¡Córtenle las manos a los que permitieron esto!

viernes, marzo 16, 2018

El apego

Admiro a los que dejan ir
a los que abandonan su piel a voluntad
los que liberan su aire y más si es en grito
los que dejan a su suerte a su excremento
sin remordimiento, despedida ni disculpas.

Admiro a los que dejan ir al tiempo
así como admiro al ocio.

Admiro a los que dejan ir
tanto como quiero dejarme ir de mí mismo
en pedazos e incompleto
porque mi objetivo no es perpetuarme íntegro
ni abandonar este cuerpo para ser lo mismo en otro
necesito ver morir esas partes que me arranque.

Me sumerjo en agua congelada
sin miedo, sin miseria
y me vuelvo congelación.