domingo, agosto 20, 2017

Expirar

Orgasmo simultáneo
respiración y excreción sincronizada
mismo peso y rostro
único ángulo de visión
y unísono discurso.

Esos que exigen homogeneidad en la muerte
son los mismos que exigen homogeneidad en la vida.

Exigiste fusionar nuestras muertes,
que nos terminara la misma bala,
cerraste puertas, ventanas y ventilas
para que se nos acabara el aire al mismo tiempo.
Pero no nos dimos cuenta que nuestro tiempo nunca es el mismo
que su flujo no es uniforme
que aunque estamos en este mismo cuarto
no habitamos el mismo espacio,
la misma carne, célula o molécula.

¡Nuestros fenómenos son desde su nacimiento distintos!
¡No aspiremos a la convergencia!
¡No deseemos la búsqueda de lo mismo, lo contrario o de lo complementario!
¡Reconozcámonos sólo en nuestras intersecciones,
porque el balance también es asíncrono!
o, ¿será que todas las fuerzas de este universo se equilibran al instante?

Si pidiéramos sentir lo mismo al mismo tiempo
también estaríamos pidiendo que nadie aprendiera nada nunca,
pediríamos la extinción del individuo
el narcisismo de la autocomplacencia
y cogerse a un espejo.

Necesito nuestras diferencias
y su aceptación como elevada forma de compartir,
¿qué habríamos de compartirnos si tuviéramos exactamente lo mismo?

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