lunes, diciembre 03, 2012

Luego te digo

Juegas a que no me crees,
pues no me crees,
juego a que te escribo
versos de enredadera que no te alcanzan,
te haces de repente la muy solicitada
de solicitudes que no te llenan, ni convencen.

Juegas a que eres tan seria,
a que no juegas,
juego a que me engañas
a que me atrapas.

Entre tus señas que haces inconsciente,
se te ven los deseos que niegas entre gritos
pero insistente persistes en tu farsa.

Y tu miedo, que juego a que no veo,
se te escapa entre los celos,
y miradas, que se te vuelan.

Después de tanta insistencia mía,
que para ti es muy poca,
comienza a dolerme la cabeza,
ya no rimo, y sólo me canso,
y ya no te digo,
eso callado, que como quiera te niegas,
a comunicarte,
y reconoces, no sabes, o dices,
que no es intencional,
pues ni tus rechazos
son personalizados...

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