domingo, diciembre 09, 2012

Helado de chocolate

Me da risa
que me apene escribir por estos medios
que parece que escribiera en directo
de volado, o al oído.

Me encabrona
que te caiga bien Rocha
con sus acentos fingidos
y entre respiraciones
que se le acaban lentamente
hasta en las estrofas más cortas.

Pero me molesta el tono de ira
que le voy dando a este texto
que no es intención suya
o cómo empiezo cada estrofa con mayúscula
que no se ocupa.

Mi intención no era ésa
de empezarle un texto así
tan airado
así que borro y empiezo
cámbiole de tono a éste
gírolo y comienzo a darle
la entonación ésa
de alegría / que aplazo.

Podría escribir durante horas
lo mucho que no he dicho
y todo eso
que no se dirá
pero me canso de escribir
me duelen los brazos
las manos, los dedos, la cabeza, los hombros
no sé si es la pesadez de esta silla
la de mi cuerpo,
la de mi conciencia arrepentida
o la de prudencia vacía...
pero sólo dilato
discurro
y entre tanto discurso
nada digo
no consigo cambiarle la dirección a esto
aunque me esfuerzo...
y tu silencio no hace
sino prolongar más esta agonía...
y sigues sin responder / callas
esperas de esa manera que tanto me aterra
ya no se te ve ni un mensaje
de que tengas la intención más minúscula
de comunicarte,

Sigues callada, sigues inmóvil...

De repente respondes
emites respuestas como ariete
contra mis neblinas más densas
me retracto al ver
la simbología de tus caras largas, tristes, pesadas
que no busco
me culpo, como siempre, me culpo,
y abusante de la reiteración, reitero...

Entiende que no quiero expresiones generadoras de tristeza,
aunque sean las únicas que me salen
quizá es una cuestión del nervio
o de la incerteza
desa inseguridad a la que estoy acostumbrado...

La tristeza
de que lo único dulce que queda en nuestra conversación
es lo helado del chocolate que estás comiendo...
entonces infructuosamente intenté convertirme en uno
imaginé sumergiéndome en chocolate derretido
del más amargo
para que cuando le mordieras y sobrepasaras
esa cubierta áspera y rechazante
encontraras el centro dulce de mi carne...

También intenté convertirme en masa de helado frío
pero era alérgico a ésas sales marinas que se le ocupan
o a ser revuelto como amorfo...

También intenté, en definitiva, arrojarme desnudo
que yo ahí
tengo todo el color moreno que se ocupa
en la sangre...
todo eso en el intento de
como aquel chocolate
llegar a tocar la más ínfima fibra de tus labios
o quizá embarrarme en tu rostro
enredarme en tu cabello
manchar tus ropas
o verterme por el suelo...

Pero
¿y si mi disfraz se vuelve tan perfecto
que no sabes que me estás comiendo...?

viernes, diciembre 07, 2012

Cronograma

No quiero esos besos de protocolario,
ni esas caricias de alunizaje,
que nos toquemos con los rostros vendados
o esos sudores de guante esterilizado.

No quiero sonrisas de abogado
quiero que pierdas tu ojo clínico,
y te rindas en tu exploración de cirujano.

Que ya no tengamos cubrebocas mal amarrados,
que nos enredemos el cabello revuelto
sin tus cofias, por todos lados,
resistamos esa invasión de culos rasurados,
de poses esquematizadas
en una danza que no avanza,
que ya sólo sigue, no propone.

No me dejes que te relate como suceso aislado,
no te llenes de formas, no te delimites,
no me dejes que te anteceda con un discurso,
no permitas ser descriptible,
que yo no te guíe, que nadie te guíe
pues tú eres camino,
no te alumbres y piérdeme contigo,
pero que no te encuentre.

Cronograma segundo

Sucede rápido, sucede revuelta,
pero sucede,
sucede mágica, oscura y negra,
sucede sin verte sólo en el tiempo que transcurre entre un parpadeo.

Sucede en silencio, despacio,
sucede, pero no seas sucedida,
sucede sin acabarte,
sucede y no te dejes suceder por nada.

Sucede ruidosa,
desordenada, desafiante, belicosa,
sucede en tu cadera,
tus clamores, súplicas, órdenes,
en sudores.

Sucede entre mordidas,
o en sangre vertida, confusa,
en la calle,
a escondidas,
frente a aquél,
frente a los otros, frente a todos,
donde nos vean,
en el piso, entre arbustos,
donde quieras y donde odies.

Sucede derramada o vaciada,
enre lumbre o cascadas,
en piedras o entre algodones,
dentro de ti o tan afuera.

Sucede decidida,
o dudosa,
pensando o sintiendo,
unívoca, dualizada o en triadas,
sucede empezando, sucediendo o terminando.

Cronograma tercero

Sin ver el reloj,
sé que no es hora
cuando estoy así, contigo,
sin lentes, no soy yo, no miro,
y están mis pulmones perdidos,
¿que no sientes?,
si no llenan la vida
que arrancas.

Si son manecillas
sólo alcanzo a ver una,
no distingo cuál es,
si son digitales
sólo veo un cuadro que no sé si es un nueve o un seis.

Hace años instantes,
compartimos saliva,
mojamos los labios del mismo vaso
que se escurría,
y de jugos viscosos de azúcar
pegados nos tenía.

Ahora quedamos
como terremoto cansado,
como epidemia confundida,
como bosque erosionado,
como glaciar en verano,
o alcohol evaporado.

Quedamos como empezamos,
desconocidos, vencidos
con los párpados caídos,
con los ojos cerrados.

lunes, diciembre 03, 2012

Luego te digo

Juegas a que no me crees,
pues no me crees,
juego a que te escribo
versos de enredadera que no te alcanzan,
te haces de repente la muy solicitada
de solicitudes que no te llenan, ni convencen.

Juegas a que eres tan seria,
a que no juegas,
juego a que me engañas
a que me atrapas.

Entre tus señas que haces inconsciente,
se te ven los deseos que niegas entre gritos
pero insistente persistes en tu farsa.

Y tu miedo, que juego a que no veo,
se te escapa entre los celos,
y miradas, que se te vuelan.

Después de tanta insistencia mía,
que para ti es muy poca,
comienza a dolerme la cabeza,
ya no rimo, y sólo me canso,
y ya no te digo,
eso callado, que como quiera te niegas,
a comunicarte,
y reconoces, no sabes, o dices,
que no es intencional,
pues ni tus rechazos
son personalizados...

Texto segundo a la eme

Me siento,
culpo a esa silla,
a la mesa
en donde espacio
no te reservé,
despejo un lugar
y espero, como siempre, espero...

Tú responsabilizas al día, a las otras, a mí,
¿qué culpa tiene el sol y el clima
de que los escogí para decirte aquello así?
O si hubieras preferido
un otro con condiciones más adecuadas,
¿pero con menos sentido?

Me da risa que me dé tanto miedo oír pasos,
me pongo tan nervioso,
me aterra voltear y ver el origen,
y me doy cuenta
de esa necesidad humana de identificar el espacio,
de ponerle nombre,
de lo desconocido...

Y realizo que aún falta otra media hora...

domingo, noviembre 11, 2012

Emes

Que tus dolores son tan ciertos,
que si sangras sí es sangre,
y de tus problemas y complicaciones
no sé si me atraen, me alejan, me aburren o me interesan.

Que hace mucho no veía a un muro así como el tuyo,
que eres ladrillos de no sé qué,
puro misterio,
o si te pido que me toques
pero de modo menos clínico,
si te digo que eres alcohol
que se vierte sobre heridas invisibles,
que no sabía que tenía.

Que sólo dejas romperte brazos, piernas, cuello, espalda...
pero para todo lo demás te aíslas,
que de dolor sólo el físico te permites.

Que si soy cobarde pues no entiendo
lo de tu cuerpo tan entendido,
o si digo tu nombre con cinco o seis emes,
o mejor aún,
con una sola gesticulación infinita de boca cerrada,
porque tu nombre se pronuncia sin aire,
o si escrito nunca alcanza la tinta.

Desa falta de confianza que ni ésa me dejas que sea exclusiva,
y alegas, que te alejas, despersonalizada.

Si me retrocedes, en tus fallas comunicativas,
y me remites al fetiche del misterio,
si me emociona
que eres más preguntas que respuestas,
e inútil creía ya haberlo superado
dejado de carcomerme en tus silencios
en tus miradas desviadas,
de que te me pongas enfrente en las mesas
no sé si para verme mejor
o a manera de alejo
de escribirte tanto aunque me duele la mano,
de tus excusas y razones,
todo a medias
con más dudas que tu mudez, reticente,
de si pones esa cara de que no me crees ni un fonema de lo que te digo,
o peor aún, de todas esas caras que haces y no sé ni qué significan,
de interrumpirte en tu soledad
tan cotidianizada, hogareña, abrigada,
que es tu apodo que nunca te pusieron
pero lo haces tan tuyo,
de cómo desconocerás este texto
que está escrito sólo con tu nombre
y su tónica, muda...

Legitimada

Si está en un desfile de modas,
eso debe ser la moda,
sale en una pasarela,
entonces es bonita...

Y veía sólo con la mirada asqueada,
esos tacones con los que ni estos
maniquíes podían caminar;
entre instrumentos musicales caros
que nadie toca.

Y si aplauden,
entonces,
debe haberse terminado.

jueves, octubre 18, 2012

Bostezos

Dejándole al cuerpo sus sonidos,
abriendo la boca así nomás abierta,
inhalándole, despejando la garganta,
desaprendiéndote, el lenguaje.

Hablando con un brazo,
con la espalda,
con el estómago,
con tu muerte, con la mía
y con la nuestra.

Diciendo sin palabras,
que es la única en que nos entendemos,
diciendo con nuestros sonidos
sin lengua, sin sus signos.

Comunicando entre somníferos,
casi sin moverse,
conectándote contigo mismo
sin intelectualizarte
en el piso.

Pasos

Y nadie me preguntaba qué hacía ahí,
y cualquier paso tras de mí confundíalo
con el tuyo,
el suspenso sólo crecía;
agrandándose como tu sonrisa
y pesado como tus silencios.

Entre figuras que vaivenaban en mi espalda
me carcomían los deseos de voltear,
pero el miedo a no hallarte...

Difusión

Llegó la de ballet que tiene el pelo recogido,
acafereado;
y los labios asomaban el rojo suyo,
mientras los de latinos movíanse,
y los del ensamble
que no me aceptaron,
cantaban y cantaban
entre palmadas.

El abanico de techo
creaba los torbellinos,
creaba el viento,
y callándose éste
detenía el tiempo
pues ya no había movimiento.

Como sentado esperando
a alguien que no te espera a ti,
sin esperar,
y la danza viajaba contigo
porque la danza y música que son una,
son tú.

Cuadros

El verde de las hojas
entintaba lo gris del cielo,
pero en su inmovilidad
la pintura se detenía y yo me desdibujaba.

El viento no existía
porque el aire no lo pinceleaba,
y el cuadro en lienzos sin amarillo
coloreose sólo de tonos fríos.

Esta pintura se desvanecía
cuando el calor de este café
me movía y transportaba.

domingo, agosto 26, 2012

Días

No entiendo tus atenciones,
te veo y me pregunto qué hacía
hace seis años, dónde estaba,
qué pensaba,
te miento cuando digo que adivino
en el abismo de tu cabello,
o que hallo respuestas en la limpieza de tu cara,
omito también cuando digo que solo me intimidan tus rojos ausentes de sangre.

Vacilo cuando preguntas por qué estoy tan seguro
de lo tuyo,
divago completamente con solicitudes virtuales de cualquier apremio.

No aludas a las experiencias,
que aunque se supone debería de aprender,
pareciera que todo volviera a empezársete desde cero,
y volvieras a sentir como no sentido.

Tolérame de reservas y analogías,
aunque sea con desprecio,
sopórtale a letras éstas
aunque no se lean
con el alegre tono que me encantaría,
que aunque intente, no expreso.

Pienso en aquel tiempo,
me pregunto si he cambiado, cosa que niego,
e ideo si teniendo aquellos días que tú tienes
con interés seguirías pareciendo,
si me independizas de mi cuerpo.

Insisto en que me pierdo en el paisaje de tu rostro,
donde torpe busco respuestas
cuando debería relajarme y contemplarte,
y repito, que entre tanta abundancia,
me pierdo.

Azul

Si me dan una trompeta para que toque himnos de guerra,
y me dejan alzar la voz sólo en esos sonidos,
o me dejan correr sólo para atraparte,
o descansar sólo en el sigilo.

Si de lágrimas sólo conozco las tuyas,
y en picantes no más que el que te rocío,
o de rojo sólo sé tu sangre que derramo
y de violencia no sé más que la que te propino.

Si mato a mi familia todos los días al ponerme el uniforme,
y me cambio la voz, me cambio el pecho,
enderezo el cuerpo.

Si sobrevivo sólo gracias a tu aniquilo...

viernes, junio 01, 2012

Aire

Olvido como respirar, lo aprendo,
contemplo mi inhalación entre espejos
y rompiendo mis costillas para gritarte,
se me acaba el aire hasta en los versos más cortos,
no comprendo.

Me niegan mis versos en las galerías,
y mis pinturas en las editoriales.

Ya no cuento los días desde aquel instante incrédulo,
no te veo,
entre manchas de tinta mis pulmones de ti se llenan, y vacían.

No hago sino dejar de pensar,
durmiendo cansado sin tu recuerdo,
que entre aros de humo negro,
te desecha.

Porque no quiero entonarte con aire de desecho,
sino entonarte aspirando,
sin fingirme voces graves a la altura
de tus versos más duros,
que, aunque no alcance,
con mis agudos naturales secretos
vocalizarte susurrante las sílabas más complejas
por tuyas.

Tantas te llevas que sin palabras me dejas.

domingo, febrero 26, 2012

Cerradas barreras nuestras

¿Por qué los poetas le escriben tanto a las puertas?
¿será que no las conocieron?,
¿o que nunca se las enseñaron?
¿por qué no vienes tú y me las presentas?

Algunas ahí están grandes son de metal
y hasta tienen ventanas,
ésas dan afuera,
otras con dibujos de mujeres
y otras más blancas,
pero todas aparentan hacer gala de su buen aislamiento sonoro.

Entonces una desconocida figura llega
a esta puerta de entrada,
tal blanco fantasma te acaricia la mejilla en su contacto en un beso,
y así tan rápido como llega
se desaparece a un no sé dónde,
no sin antes hipnotizar con la mirada
y desvanecer sus manos en tu cuerpo
como si te llevara la vida,
y empezando esta danza se cierran los telones,
y se apagan las luces,
y los sentidos afinan sus cuerdas
y se desatan las mentes tan bien amarradas,
y los poetas, tan teóricos,
contemplan boquiabiertos como les succiona la vida
la noche que es ella.

Esta noche envuelta en un largo y hermoso vestido de ella misma
no puede sino atraparte en sus hilos destramados.

La noche que es muerte seduce,
lía, destruye e incinera,
la noche te llena de problemas
muy inmaduros, muy de adultos
también anuncia tu muerte en señas
pues su lengua no existe
fue cortada, por no sé cuál condena.

Benditas las puertas cerradas que te encierran.

viernes, enero 13, 2012

Teclados

Me duelen las manos,
ya no encuentro salida,
esto ya no convida,
pulgares agotantes,
tendones lacerantes,
postergaciones urgentes,
pruebas sin sentidos,
entornos descentrados,
ratones olvidados,
meniques insistentes,
muñecas llorantes,
sillas desgastantes,
escritorios volantes,
ángulos inalcanzables,
espaldas inderezables,
articulaciones tronantes,
trabajos descuidándose,
teclados lujuriosos,
redacciones aplazantes,
transcripciones durmiéndose,
códigos inconcretables,
descansos imprescindibles
reflejándose en versos dolientes.

Qué infame.