viernes, noviembre 25, 2011

Gato del cascabel

Voltea y mueve él,
atado collar le tienen,
se lo ve y oye se,
y no lo viene a morder.

Ése pende de él,
véntelo a saber;
aniquilado su sigilo quedó
en la noche que él, su cazador,
no presa, encontró;
y se lo oye no se lo quita
y no dispone;
de la ira que no verá
de la que no podrá con él
de la que le hizo maullar
hasta ya no poder.

Y se lo llegan con el gatillo,
aún sin algún sigilo y con éste,
el holgazán, el que no viene a saber,
con él viene el aerosol
áspero a más no poder,
seguido le presiona
para desaparecerle
aquella plaga que viene
a desconocer y suena:
ssh, ssh, ssh, ssh,
ssh, ssh, ssh, ssh.
Pero sigue ahí, pero no se va
¡pues lo vienen a fotografiar!

Protesticida sol del aire en la pimienta
no vínole a encontrar
el ruido crujido del sonar del gatillo,
que con lágrimas condimentadas no pudo
digerir de los cuerpos atrofiados,
inmovilizados sobre la acera quedados,
de espacios ocupados sin libertades vendidas.

Crujíase el concreto parecía que este adoraba,
tan elevados encomiendos de mantener esos cuerpos,
aferrados al suelo.

Gato del cascabel escribía y les lloraba en una tierra
tan profanada, también maldecía,
en lengua de gatos, el mundo en que aquél se había convertido;
que en lengua de este gato se hacía maldecir arañando;
hasta que cascabel interrumpiolo diciendo que callara el ruido,
que sólo quería dormir, que no estuviera sonando.

Gato del cascabel corrió a comprarse una cámara.

[continuará...]



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