martes, noviembre 01, 2011

Eco

Enumero mis pendientes
entre los que no te encuentro,
y aún así se afecta todo el día
si no se gasta en la pérdida
del que supone arrojarle piedras a tu abismo
que sin respuesta
calla ante cualquier murmullo, violencia.

Te ofendo, abuso de ti,
absorbes mis problemas sin queja
inmutable en cada trazo al tuyo,
y adquieres y no corrompes,
y no dices nada, papel.

Ecos del lienzo en que se te escribe,
en que se te escriben lloriqueos,
en que sollozan lejanos,
aquellos que en la tardanza tuya se enfrían,
clamores de los más fríos alejos,
de los más deseos ningunos.

Pero trátame así,
como si cada despido fuera al borde del suicidio,
¿de que te arrepentirías por no haber dicho?

Ecos del precipicio tuyo.

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