lunes, noviembre 28, 2011

El consejo del cromo

El psicólogo del cromo sordo recetándole
azotes a su reflejo mientras éste
contándole en señas sus delirios
de enmudecimiento se queda.

Dícele que se pierda la risa
que se calle las letras
que desnuble su torrente acidificado.

Sugiérele que se espante
dese la vuelta de cabeza,
beba agua hasta ahogarse,
pero con destreza.

Consejo del cromo procura
en aguas empapadas de versos inciertos,
de dichas no pasadas,
de cantores sin ritmo,
de ruidos sin sonido
que se rebota en el abismo,
de destruido con impotencia.

Cromo se derrite, se ahueca,
se absorbe a sí,
se compacta y viaja a la nada
que no encuentra en su metal estrecheza
y no entiende sin rotar en sí mismo.

En su aviso se consigue donde encajarse,
donde perderse,
verterse y vaciarse,
que es lo que más desea,
para encontrarse a sí
filtrado en los poros de manos diminutas
que escurren de bocas
profanas que se atragantan
al comerse a ellas mismas.

Todo esto en la contracción de un diafragma
detenido por la crítica concentrada
que no permite ni un quejido aislado
de satisfacción frenada.

Cromo ya no vino.

viernes, noviembre 25, 2011

Gato del cascabel

Voltea y mueve él,
atado collar le tienen,
se lo ve y oye se,
y no lo viene a morder.

Ése pende de él,
véntelo a saber;
aniquilado su sigilo quedó
en la noche que él, su cazador,
no presa, encontró;
y se lo oye no se lo quita
y no dispone;
de la ira que no verá
de la que no podrá con él
de la que le hizo maullar
hasta ya no poder.

Y se lo llegan con el gatillo,
aún sin algún sigilo y con éste,
el holgazán, el que no viene a saber,
con él viene el aerosol
áspero a más no poder,
seguido le presiona
para desaparecerle
aquella plaga que viene
a desconocer y suena:
ssh, ssh, ssh, ssh,
ssh, ssh, ssh, ssh.
Pero sigue ahí, pero no se va
¡pues lo vienen a fotografiar!

Protesticida sol del aire en la pimienta
no vínole a encontrar
el ruido crujido del sonar del gatillo,
que con lágrimas condimentadas no pudo
digerir de los cuerpos atrofiados,
inmovilizados sobre la acera quedados,
de espacios ocupados sin libertades vendidas.

Crujíase el concreto parecía que este adoraba,
tan elevados encomiendos de mantener esos cuerpos,
aferrados al suelo.

Gato del cascabel escribía y les lloraba en una tierra
tan profanada, también maldecía,
en lengua de gatos, el mundo en que aquél se había convertido;
que en lengua de este gato se hacía maldecir arañando;
hasta que cascabel interrumpiolo diciendo que callara el ruido,
que sólo quería dormir, que no estuviera sonando.

Gato del cascabel corrió a comprarse una cámara.

[continuará...]



martes, noviembre 01, 2011

Eco

Enumero mis pendientes
entre los que no te encuentro,
y aún así se afecta todo el día
si no se gasta en la pérdida
del que supone arrojarle piedras a tu abismo
que sin respuesta
calla ante cualquier murmullo, violencia.

Te ofendo, abuso de ti,
absorbes mis problemas sin queja
inmutable en cada trazo al tuyo,
y adquieres y no corrompes,
y no dices nada, papel.

Ecos del lienzo en que se te escribe,
en que se te escriben lloriqueos,
en que sollozan lejanos,
aquellos que en la tardanza tuya se enfrían,
clamores de los más fríos alejos,
de los más deseos ningunos.

Pero trátame así,
como si cada despido fuera al borde del suicidio,
¿de que te arrepentirías por no haber dicho?

Ecos del precipicio tuyo.