miércoles, agosto 11, 2010

Entrevistas a mí mismo: Animalia

Sé que tarde o temprano alguno de ustedes me lo va a preguntar, y quiero poder tener la facilidad de dar respuesta rápida (probando el interés del solicitador) de simplemente referirlo a este documento; me tomé la tarea de resumir mi postura en ese aspecto. La siguiente es parte de la sesión de Entrevistas a mí mismo, cosa que se me acaba de ocurrir.

P: ¿Cree que los animales tienen derechos?
R: No lo sé, ni siquiera estoy seguro de si los hombres tengamos derechos.

P: ¿Qué opina de las corridas de toros?
R: En particular me opongo al asesinato de cualquier animal sólo con fines de espectáculo.

P: ¿Entonces está a favor de los derechos de los animales?
R: No estoy seguro en qué consistan ni si están definidos formalmente, y en particular estoy seguro de que no deberíamos de tener ningún impedimento para alimentarnos de ellos.

P: ¿Aprueba usted, en consecuencia, que se maten millones de animales al año sólo con fines alimenticios?
R: Así es, ¿qué se le va a hacer?, el ser humano mismo fue perdiendo sus terceros molares conforme su dieta fue haciéndose cada vez menos herbívora, y eso fue aún antes de que empezásemos a moralizar la alimentación, digo, lo podemos intentar, pero no se puede vivir de puro zacate, nuestras necesidades nutricionales no pueden ser satisfechas sólo herbívoramente, y no empecemos con lo de los suplementos.

P: Usted aprueba el asesinato de animales entonces, ¿bajo qué condiciones?.
R: Creo que a estas alturas de la civilización deberíamos de tener mataderos bastante eficientes, procurar muertes indolorolas al mínimo realizable, bastante rápidas y con menor (quizá) trauma para el producto. Recordemos, pues, que cuando algún animal se pone durito cuando lo matas la carne ya no queda blandita, así que más vale una muerte callada y silenciosa, digo, siempre me gusta hacer referencia a la muerte del pez globo (denme tiempo de buscarles la referencia) que cuando se muere «de un susto» libera veneno que mata al que se lo coma...

P: Eso es todo señor, muchas gracias.
R: Gracias a usted.