domingo, marzo 01, 2009

La chica iglesia

Triste, vieja, oxidando,
miradas caídas, derrotando,
ahora desolada.

Has ahuyentado a tus esclavos,
con delirios del perdón,
no eres más que agua donde lavan sus manos,
hartos están de llegar sucios desvariados
les lavas las manos,
pidiendo sólo a cambio
monedas en tus manos.

Eres ese viejo soldado,
antes orgulloso, sanguinario, despiadado,
ahora aguas quietas, sin guerra,
vagando vas, perdonando, llorando,
denigrando tu anterior e imponente figura,
ahora no eres más que un mendigo, humildecido,
te sientas en tu esquina,
vendiendo tus historias, por unas migas,
¿viejo testamento a dónde has ido?
extraño esa soberbia, impaciencia,
ver ese Dios celoso, imperativo,
llenando de sangre tus mares,
matando al instante tus pestes,
ese Dios joven, decidido,
que te hace matar a tus hijos.

Chica iglesia, ¿por qué has encogido
a ese pobre Dios al olvido?

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